Finalmente, después de 27 días de pesadilla en Nepal y especialmente en Langtang, mi padre pudo realizar el funeral para su hermano.

Nuestra familia lo había buscado durante muchos días. Su nombre era Fujung, tenía 65 años y era un viejo Lama (monje budista) que vivió siempre solo en una pequeña cabaña que le hizo mi padre al lado nuestro.

Él siempre creyó en el buen Karma. Nunca tuvo hijos propios, pero siempre sintió que los hijos de su hermano eran como si fueran los suyos. Su sueño era ver a sus 5 hijas ( de su hermano) vestidas de novia para poder darles su bendición. Él soñaba con jugar y cuidar de sus nietos. Pero realmente la naturaleza le escupió en la cara, la avalancha le golpeó tan fuerte que ya no se atreveria a volver a soñar.

Mi querido tío Fujung quedó sepultado entre las rocas y el hielo durante el terremoto seguido de la furiosa avalancha en Langtang. Él consiguió vivir durante 5 dias y el sexto fue rescatado por mi padre y algunos hombres de Langtang. No podía hablar porque estaba muy débil a consecuéncia de sus heridas, pero le hizo una señal a mi padre antes de que el helicóptero militar se lo llevara a Kathmandú. Mi padre entendió enseguida y fué a las ruinas de la pequeña cabaña donde encontró una caja con 500 euros en moneda local. Eran los ahorros de toda su vida. Mi tío solía decirnos que nos haria bonitos regalos el día de nuestra boda.

Sus condiciones al llegar al hospital eran críticas, pero los doctores decidieron no llevarlo a cuidados intensivos por no tener suficientes recursos en el hospital. También debido a que era viejo y minusválido de nacimiento, esto le privó de un tratamiento que sí le hubieran dado de ser más joven.

Ahora comienza la segunda tragedia. Su informe clínico mostró hipotermia, fractura craneal, hematoma subdural y fractura de pelvis. A pesar de su condición de ser uno de los casos más graves en el hospital, él no estaba en cuidados intensivos. No había suficientes unidades para todos. Los médicos, con exceso de trabajo,  no le prestaron los cuidados necesarios y lo abandonaron a su suerte. No había nadie para defenderle, ningún familiar que velara por él, nadie sabía donde le habían llevado…Le dejaron tirado con nada más que una máscara de oxígeno y un voluntario sin experiencia en medicina a su lado.

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Por la noche los médicos se dieron cuenta que se habían cometido un terrible error con las radiografías y que la fractura de pelvis pertenecía a otra persona. Con el caos y la multitud de heridos que se acumulaban en el mismo hospital estos fallos al parecen eran muy comunes. Una nueva radiografía de sus pulmones mostró rastros de neumonía que podría haberse tratado en un primer momento y quizás le habrían salvado. Probablemente era demasiado tarde porque su flujo sanguíneo era ya muy bajo, pero los médicos decidieron entonces hacerle una transfusión. Y por último se le operó de urgencia para intentar salvarle la vida, pero fue tarde ya… Esa noche cerró los ojos y dijo adiós para siempre sin ningún familiar a su lado.

Mi padre lo estuvo buscando desde que bajó de la montaña pero no consiguió dar con él. Nadie sabía nada, así que decidí publicar una foto y pedir información por internet. Un voluntario nos contactó. Era el mismo voluntario que había estado con él 2 días antes y nos ayudó a encontrarlo.

La invalidez de mi tio le impidió escapar de la avalancha, y más tarde le dejaron tirado en el hospital como si su vida no tuvieraa valor. Siento que la vida se ha cebado con él…La naturaleza lo hechó a un lado, pero el hombre también.