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«Cada muerte da lugar a un nuevo nacimiento» » Cada transición abre nuevas posibilidades. Pero nuestros propios miedos nos hacen aferramos por largo tiempo a un pasado que ya terminó ».

En la tradición budista tibetana la ceremonia del Día 49 es una forma de aliviar ese anhelo de aferrarse a la vida. Una breve liturgia de lecturas y rituales ofrece la oportunidad a nuestros fallecidos para dejarse ir… Pero igual de importante es la segunda parte de lo que significa éste acto, ya que también conmemora su reencarnación.18897_10205467733910151_6614740203189025636_n

La ceremonia marca el final de un período llamado el Gyawa. La palabra significa literalmente hueco o situación de estado intermedio. En el budismo tibetano, el Gyawa es el período de transición de 49 días entre la muerte y el renacimiento.

Este período se considera el mejor momento para que el alma del difunto, partiendo de una «conciencia pura», continúe trabajando después de la muerte para acercarse a la iluminación mediante la confrontación de las energías coléricas contra las pacíficas que forman parte del karma de uno mismo. La ceremonia ayuda al alma de esa persona a través de ese proceso, dándole coraje para enfrentarse y vencer a su parte negativa y llegar más fácilmente al cielo.

Normalmente ésta ceremonia tiene lugar en los monasterios donde se reúnen todos los familiares y amigos.

»Todos juntos damos a nuestros seres queridos la esperanza de que van a tener una nueva y mejor vida futura»

Durante el día de la ceremonia, meditamos y oramos, hablamos espiritualmente y damos nuestro poder colectivo para que puedan enfrentarse con valentía a su renacimiento.

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Los budistas creen que la ignorancia y la percepciones distorsionadas por nuestros pensamientos nublan la vida cotidiana y que a través de la disciplina y la devoción, una persona pueden penetrar en sus propias barreras y llegar a una comprensión más profunda de la realidad. A esto se le conoce como alcanzar la iluminación.

Así que mañana 11 de Junio, durante el ritual del Día 49, es el momento para el pueblo de Langtang de dejarles ir, pero con una gran sonrisa, ya que van a reencarnarse en alguien mejor. Es un último adiós, pero nosotros lo celebramos como una fiesta para que nuestros seres queridos participen con nosotros y se sientan felices. Creemos que si estamos felices ellos serán felices también.

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Así que tratamos de disfrutar y comer durante todo el día, y al llegar la noche bailamos.

Al día siguiente, muy temprano en la mañana (sobre las 4 AM), cogemos unas velas y intentamos recordar todos los momentos hermosos que hemos pasado con los que ya no están. Los Lamas continúan con sus oraciones para ayudarnos a focalizar en éstos bellos pensamientos que nos hacen sentir bien por dentro. Éste momento es el más sensitivo para nosotros…Cerramos los ojos y nos imaginamos abrazando a los nuestros, que ya nunca van a estar con nosotros físicamente. És nuestro último adiós en la mañana, y acompañados del sonido instrumental de fondo la mayoría no puede evitar emocionarse y nadie puede ya detener sus lágrimas.

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Éste 25 de abril 2015 ha cambiado nuestra vida para siempre. Ése día fuimos separados de nuestra gente. Se lo llevó todo, nuestro hermoso Langtang. Sabemos que somos humanos y por eso antes o después tenemos que dejar este mundo, pero la forma en que ha ocurrido todo me parece simplemente cruel.

Descansen en paz todos los aldeanos y también descansen en paz los visitantes de otras nacionalidades que finalmente permanecerán en Langtang para siempre. Langtang todavía es precioso.