De pie en el pico Kyanjin Ri (4779m de altura), con vista de 360 grados a las montañas de alrededor y Kyanjin Village en el fondo de esas montañas y millones de cosas que pasaban por mi cabeza. La sensación de estar libre físicamente pero al mismo tiempo atrapada dentro de mis pensamientos, en mi propia cabeza, era algo raro.

Estuve en esta misma montaña en esta misma roca hace décadas. La única diferencia es que entonces yo tenía el estómago vacío, llevaba poca ropa y bastante rota, como calzado llevaba botas de plástico llenas de agua… Temblaba de frío pero sentía mi espíritu libre y alegre con la sensación de que la montaña era mía y nunca me haría daño.

En cambio hoy estaba en la misma roca con una mochila llena de chocolates, refrescos y pan, con ropa de montaña caliente y muchas cosas más que realmente no necesitaba, pero con dolor en mi interior y sintiendo mucha rabia hacia estas mismas montañas que ya no nos protegían y preguntándome ¿POR QUÉ me han quitado todo lo que me habían dado??? Desde pequeña mis padres siempre me enseñaron a respetar a las montañas. Mi abuela me explicaba como tuvieron que huir de Tibet. Los chinos les persiguieron, y solo se sintieron a salvo una vez cruzaron esas montañas y se establecieron en esta zona. Ellos sentían que las montañas les protegían, era su nuevo hogar.

Pero de lo que me di cuenta es de que la naturaleza es también imprevisible y NO PODEMOS LUCHAR EN CONTRA DE LA NATURALEZA. Algunos ancianos dicen que algo hicimos mal y por eso recibimos castigo…, pero yo no lo pienso. Simplemente las cosas suceden así…, aunque cuesta aceptarlo.

Después de la intensa caminata a Kyanjin Ri, finalmente regresamos a Kyanjin Gumpa, este es el último pueblo después de Langtang, a 4.000m de altitud. Allí recibimos una cálida bienvenida de té con leche + Chowmein (fideos) y la sonriente cara de mi prima/hermana Karmu. Karmu posee una casa de huéspedes llamada Small Star Guest House en Kyanjin Gumpa. El guest house es pequeño, pero muy acogedor y siempre te tratarán como un miembro más de la familia.

Durante el té me acompañaba Luciano. Vaya! Permitidme que os presente a este hombre gentil y inspirador…

Él vino desde Bolzano, Italia. Regresaba a Langtang después de 30 años. Visitó un Langtang salvaje en 1988, no había casi casas, y os aseguro que muy pocos turistas han tenido la oportunidad de sentir el original, salvaje y a la vez humilde Langtang de aquella época.

Porque con el transcurso del tiempo el valle se ha modernizado, la gente ha cambiado de una manera buena, pero también mala. Que gran suerte tuviste Luciano y suerte también la mía de poder ser parte de tu viaje esta vez, en el 2017. La diferencia es que entonces su visita fué turística, como un explorador,  y ahora él está en el valle con fines humanitarios como miembro fundador de Nepal Reconstruction.

Junto a su hijo Martin, Sara y Fabio repartieron ropa a los niños en varios colegios, financiaron parte de placas solares para repartir en Gumpa Village y han financiado también la reconstrucción de la casa de Karchung. Podéis leer sobre Karchung en éste post anterior.

No deja de sorprenderme como alguien de fuera se puede sentir tan cerca de nosotros y es capaz de cruzar el mundo para traernos ayuda y esperanza.

Bajando de Langtang paramos en Bengyang, en el hotel de Karsang Dawa. Es un hotel singular, ya que solo alquila habitaciones en la planta de arriba. La primera planta está reservada para que niños huérfanos o que vienen de muy lejos puedan vivir allí. Es una ONG. Los niños estudiaban en un colegio guvernamental cercano que ha quedado destruido y que ahora están reconstruyendo.

Esa tarde se acercó una niña muy bonita para invitarnos a comer con ellos. Por supuesto aceptamos y vimos como ellos mismos prepararon la comida y a pedsar de que eran muy pequeños, se apañaban muy bien entre risas. La sopa estaba muy rica a pesar de que lo habían preparado con muy pocos ingredientes.

Lo más gracioso fue ver a un niño pequeño acercarse a Luciano, y viendo la dificultades que tenía para comer con las manos, le dio su cuchara. Eso si, primero la limpió muy bien con su ropa sucia y con su lengua.

Pasamos una noche muy agradable escuchando al profesor de una ONG tocando la guitarra tradicional y hermosas canciones. Sin duda fue una noche memorable.

Por la mañana se levantaron muy ordenadamente cada uno a hacer sus tareas. El té sabe mucho mujor cuando te levantas muy temprano con frío…Ellos hacían cola para recibir su té. Nos despedimos con la sensación de haber aprendido mucho una vez más… 


Los 9 días que pasamos en Kyanjin Gumpa fueron simplemente increíbles, aunque por supuesto hubo altibajos y momentos difíciles… Nos invitaron a tomar un té, y otro té, y más tés en cada pequeña cabaña de metal. Aunque no tengan nada, es un orgullo que entres en su casa y poder ofrecerte su hospitalidad con una taza de té y una charla, es tradición.

Me encantaría compartir con vosotros algunos de esos encuentros:

-Dorjee Lama vino a buscarnos en varias ocasiones al Guest House para invitarnos a su casa y una buena mañana hicimos tiempo para un té. Dorjee es uno de los hombres más viejos y el trabajador más antiguo de la fábrica de queso de Langtang, que también quedó destruida por el terremoto. Él solía vivir en la misma fábrica de queso. Tengo muy hermosos recuerdos de infancia con él. Yo y mis hermanas solíamos ir a robar un poco de queso y huir,  pero en vez de regañarnos él solía venir con más queso a casa.

Éramos solo 6, pero en su pequeña cabaña casi no tenía espacio para sentarnos todos. Mis amigos italianos se sentaron en la cama y yo me senté en el suelo con Dorjee. El té que nos sirvió era realmente delicioso, se notaba que lo preparó con mucho amor. Compartimos risas y lágrimas. Dorjee tenía puesto su sombrero tibetano de lana yak. Luciano sólo quería tocar y sentir la lana y Dorjee, al notar su interés, rápidamente le puso el sombrero en la cabeza a Luciano y comenzó a sonreír y a decir que le quedaba muy bien. finalmente le regaló su sombrero, y este es un verdadero ejemplo del carácter altruista de mi gente.

-Fokto Tamang es una viuda de más de 63 años de edad. Perdió todo y a casi todos. Por suerte le han quedado sus nietos, por desgracia no tiene medios para cuidarles… Aprovecho para agradecer de nuevo a todos los sponsors que están pagando la escuela cada mes a tantos niños, y sin ellos no tendrían hogar, ni educación, ni ropa, ni futuro.

Fokto  nos ofreció un té en el lugar donde comparte una pequeña habitación con otros ancianos. Durante la charla no pudo contenerse y rompió a llorar. Nos explicó que está viviendo con el dolor día a día, pero lo bueno es que hace chistes de vez en cuando y finalmente consiguió hacernos reír y que no nos sintiéramos tan mal. Tienen necesidad de hablar, de explicar su situación, de compartir su dolor, pero al mismo tiempo no quieren que los demás se sientan mal…  Para mi siempre es un ejemplo de superación.

-Samden Tamang es una mujer fuerte de unos 70 años de edad. Podía lavar su ropa en el agua helada y caminar todo el día con una sonrisa. Lo que realmente no le gusta es que las mujeres llevemos el pelo suelto. Desde que me vió en el pueblo su único interés era trenzar mi cabello! Me perseguía!! Ella es muy supersticiosa y piensa que el cabello suelto trae mala suerte.

Fabio y yo fuimos sus invitados en su pequeño refugio para Yaks para tomar un té. La puerta era tan pequeña que Fabio tuvo que gatear para poder entrar. A veces hay pequeños momentos que compartes con cada persona y que es muy difícil de explicar con palabras, pero que siempre guardarás en tu interior. Fabio y yo tuvimos momentos muy preciosos con Samden.

-Los Lamas: En la religión budista los Lamas (monjes budistas) juegan un papel muy significativo. Langtang es el valle de la gente budista y hay Lamas que meditan y rezan para el bienestar de nuestro pueblo todo el año. Sólo enriquecen el valle y a su gente.

Una buena mañana mi hermana y su compañero Kunga, que también nos habían acompañado en este viaje, debían volver ya a su trabajo en Katmandú. Aprovecharon que un helicóptero que transportaba materiales bajaba de vacío desde Kyanjin Gumpa, cogieron sus mochilas y se fueron. Yo estaba hablando con unas mujeres y con Luciano y casi no tuvimos tiempo de despedirnos. Luciano realmente no entendió que se iban a Kathmandú y cuando lo comprendió se sintió mal porque no había podido despedirse correctamente de sus compañeros de viaje, con los que había compartido muchas cosas bonitas… Sin decirnos nada, dejó allí su Lemon Tea y desapareció. El caso es que nosotras miramos a nuestro alrededor y lo buscamos y no sabíamos donde estaba. Me puse muy nerviosa. En un momento me pasó una idea por la cabeza y salí corriendo camino abajo, hacia Langtang! El helicóptero de mi hermana haría una parada cerca de Langtang antes de bajar del todo y quizás Luciano pensó que podría verles de nuevo allí… El problema es que Luciano, aunque tiene mucha fuerza y entusiasmo, es un hombre con problemas de movilidad y temí que le hubiera pasado algo caminando él solo por las rocas. Él había hecho un gran esfuerzo para subir hasta Kyanjin, y siempre con la ayuda de su hijo Martin que lo acompañó en todo momento, y yo me asusté de que ahora se fuera solo y ocurriera algo malo.

Corrí una media hora y al llegar a un hermoso puente vi al otro lado a Luciano bebiendo té con los Lamas. Al principio me enfadé un poco porque se fué sin decir nada, pero después comprendí la situación y me uní a ellos. Los lamas nos ofrecieron un almuerzo y nos invitaron generosamente a volver al día siguiente. Si alguien tiene la oportunidad de visitar Langtang es obligado detenerse a charlar tranquilamente con los Lamas y compartir un poco de su sabiduría.

Norsang Lama es un hombre espiritualmente joven y guapo. Tiene más de 75 años y apenas puede ver y oír, pero tiene una gran memoria ya que es capaz de reconocernos a todos, aunque haga mucho tiempo que no nos veía…

Fuimos a darle ropa de abrigo en su choza. En realidad, él tiene muy buen gusto para los colores! ha ha. En tan solo una hora que pasamos con él nos enseñó muchos valores. Perdió a su esposa durante el desastre. Nunca tuvo un hijo. Durante la charla soltó varios chistes y nos contó que antes solía tener muchas novias porque él era muy fuerte.

No quiero ofender a los jóvenes de Langtang, pero charlando con Norsang me explicó que durante su estancia en el campamento de refugiados de Kathmandú después del terremoto, los chicos no les ayudaban y solían reírse de ellos y hacerles bromas pesadas escondiéndoles sus zapatos y más cosas… Siente que los chicos jovenes ya no respetan a los mayores…, en cambio las chicas se portaron muy bien y les ayudaron en todo, siempre muy atentas con ellos. Bravo por las chicas!

Sonam Lama: Una tarde helada, porque estaba nevando, fuimos a la cabañita de Sonam para tomar más tés. Intentó hablar con mis amigos en inglés y lo hizo muy bien.

Los silencios después de cada frase que decía, los ruidos de de los yaks afuera y los sonidos de las montañas eran mágicos. Fue una noche perfecta. Gracias Meme Sonam.

Realmente todas las personas con las que nos cruzamos durante esos días nos impactaron mucho, sobretodo escuchar las historias de los ancianos.

Durante esos días también aprovechamos para relajarnos tomando el sol, lavar nuestra ropa, tomar una ducha y hacernos masajes en el cabello… Tuvimos que esperar un día soleado para hacer estas cosas porque había escasez de agua debido al frío. El agua baja desde las montañas con tubos y cuando hace mucho frío se congela y sólo en un día soleado pudimos saborear agua real.

Una mañana nos invitaron a tomar un té en el Guest House de Sumzo, Snow Leoprad Guest House. Otro de los helicópteros que transportaba materiales aterrizó allí cerca y le pedí a Martín que dejara el té y volara conmigo durante 10 minutos, desde Kyangin hasta Langtang.

Le dije que podíamos aprovechar que era gratis!!  Martín no lo pensó dos veces. Es un chico increíble, decidido y responsable. Dejarme presentaros a este joven y guapo italiano. Es el hijo de Luciano y fue su apoyo durante todo el viaje. Ayudó a su padre a hacer de este viaje un éxito. Su relación de padre e hijo me hizo aprender mucho de ellos, y entender que los sueños compartidos cuando se cumplen dan mayor alegría.

También se ha convertido en un buen amigo para mi. Solíamos jugar a las cartas y hacer muchas bromas desde el principio, como si nos conociéramos de hace tiempo. Nos lo pasamos muy bien y debo decir que también es un buen cantante!

También me gustaría hablaros Sara, otro de los miembros de Nepal Reconstruction. Es una chica muy activa y la sentí muy cercana en todo momento, con muchas ganas de participar y implicándose en todo momento. Pude ver como se abrió con mucho sentimiento hacia mi gente, y aunque estuvo menos tiempo debido a sus estudios, me prometió que volvería más adelante… 

Y también nos acompañaron los voluntarios españoles de los que ya os hablé en mi post anterior.

Creo que hemos hecho un buen grupo de amigos para toda la vida, y nuestro viaje no hubiera sido lo mismo sin todos ellos.

Ah! Y antes de volver a España tuve la gran suerte de poder tomar un té y charlar con Jordi Tosas, que estaba en Kathmandú y al día siguiente subía a Langtang. Jordi es un escalador y guía de montaña español muy vinculado a Nepal y especialmente a Langtang.

Jordi es un gran amigo de Langtang desde hace muchos años. Se que ha venido muchas veces, aunque yo ya no estaba allí para conocerle. Recuerdo que cuando era joven, él tuvo un grave accidente en la montaña de Langtang y por suerte se lo llevaron en helicóptero y sobrevivió. Pero para entonces yo lo único que sabía es que era un turista y nada más. No lo había vuelto a ver hasta que el terremoto golpeó y lo contacté en Facebook cuando supe de su iniciativa con  Kilian y SOS Himalaya para ayudar a Langtang. Muchas gracias Jordi y conocerte en persona me hizo darme cuenta de lo grande que eres y de que tienes un enorme corazón.


LANGTANG

Mi madre solía recordarme siempre que “Donde quiera que vayas en tu vida, sea lo que sea en lo que te conviertas o lo que hagas, nunca olvides de dónde vienes”. Langtang es el lugar que conocí desde el primer aliento de mi vida. Fue un lugar como el paraiso para mi, pero había veces que teníamos que luchar tanto por sobrevivir que sentía también que era un infierno. Antes que floreciera el turismo en este lugar, Langtang era salvaje y solíamos vivir una vida de nómada, moviéndonos con el ganado según la temporada. Teníamos pequeños refugios de invierno en las montañas y cabañas en el pueblo. Teníamos que caminar alrededor de una hora cada vez que necesitábamos agua… Solo comíamos arroz una vez al año, cuando mi padre lo conseguía para celebrar el año nuevo tibetano. Con los pies descalzos, el invierno solía ser difícil para nosotros y muchas cosas más…

A pesar de todas estas dificultades, puedo decir que estos años fueron la mejor parte de mi vida hasta hoy. No había escuelas, no había hospitales y no conocía un lugar fuera de Langtang. Sin embargo, existía otro tipo de libertad y felicidad que la gente acostumbraba a apreciar. Ahora es más difícil, porque al tener contacto con el mundo más moderno te das cuenta de lo que no tienes y quieres mejorar… Como padre quieres que tus hijos mejoren, que tenga la oportunidad de vivir una vida mejor, sin tantas dificultades, y muchos jóvenes se pierden por el camino y olvidan esa vida humilde y sencilla.

Realmente estando estos días aquí y a pesar de todo lo que ha sucedido, he conseguido sentir paz. Una paz imposible de sentir en Kathmandú o en España. Por eso entiendo que mi gente quiera seguir vivindo en las montañas a pesar de las dificultades y me alegra ver que algunos jóvenes vuelven y luchan por mantener las buenas tradiciones que tenemos…

Algún día también podremos reconstruir la casa de mi padre y seguro que entonces mis hermanos volverán allí por temporadas, en vacaciones o quizás para trabajar, y podremos juntarnos todos y revivir nuestras vivencias de niñez. Y quizás algún día subiremos a la montaña con nuestros propios hijos y les enseñaremos donde crecimos y podrán disfrutar también de éste hermoso lugar. Éste pensamiento me llena de felicidad y tengo una gran esperanza de que ocurra pronto…


He visto las fotos y los vídeos, he oído hablar a la gente de cómo el terremoto y la posterior avalancha destruyeron mi querido Langtang. Pero hay cosas en la vida que sólo puedes creer cuando las tocas, las sientes y las ves por ti mismo.

En este mundo ocupado y competitivo que vivimos hoy, no nos damos cuenta que el tiempo pasa rápidamente y creemos que todo y todos estarán allí para siempre, pero no es cierto. Cada segundo sucede algo, alguien cambia y nuestros seres queridos se van y ni siquiera tienes la oportunidad de decir adiós.

Caminar sobre la avalancha sabiendo que estaba caminando sobre mis seres queridos y sobre la aldea donde crecí me dejó en shock. Cruzar la avalancha era recorrer tan sólo una distancia de 30 minutos, pero me tomó más de 2 horas. Cuando di el primer paso, mi corazón comenzó a latir más rápido, mi cuerpo tembló, las manos frías y mi mente estaba ciega y entumecida. Caminé como un zombie sin saber dónde estaba pisando y no podía creer lo que estaba viendo. Tuve que parar de vez en cuando. Puedo decir que fueron las peores y más impactantes 2 horas de mi vida. Solía pensar que este tipo de situaciones son ficción, como una película… pero no, resultó ser real.

Mi hermana Choenyi y yo nos pusimos a llorar junto con mi padre. Choenyi no quería seguir, prefería volver antes que cruzar aquello…, pero finalmente siguió adelante con los demás. Yo me quedé más atrás con Fabio.

Mientras Fabio y yo caminábamos por la avalancha nos cruzamos con 2 mujeres. Una de ellas era la mejor amiga de mi madre. Ambas me abrazaron y lloraron mucho al verme.

Me señalaron dónde podría estar el cuerpo de mi mamá y también sus seres queridos. Paramos 10 minutos y la señora me dio agua. Compartieron su dolor y por ejemplo, pude imaginarme y sentir el dolor rodando por sus ojos. El dolor de perder todo. En el wrincle de su sonrisa dolorosa, pude notar la frustación. Uno de ellos me dijo: “Tienes que ser fuerte y seguir adelante. Tú ahora vives fuera, lejos, por lo menos al menos no ve el lugar de la destrucción a menudo. Pero para nosotros, no tenemos otra posibilidad aparte de caminar y trabajar en el mismo lugar donde nuestros seres queridos nos dejaron una vez. Es difícil para nosotros, pero esta es la realidad “. Realmente no tienen otro sitio adonde ir, ya que el gobierno no les va a dar nuevas tierras en la zona, y no sabrían ni querrían vivir en Kathmandú. Siempre han vivido en las montañas y aquí quieren seguir, pase lo que pase, y yo me siento muy orgullosa de que sea así.

Fabio me dijo que aguantara su mochila y caminó con un trozo de chocolate y una botella de agua al lugar donde mi madre podría estar enterrada. Me dijo que con esa ofrenda él sólo quería que mi mamá supiera que no estaba sola. Aunque ella está siempre en nuestro corazón, este bonito gesto me derritió, y no pude evitar llorar de nuevo, y nos dimos un fuerte abrazo. Gracias Fabio.

Ahora por favor, conozcamos a nuestro gigante y fuerte italiano Fabio. Como ya os he explicado antes, también pertenece a Nepal Reconstruction. Su corazón es tan gigante como su cuerpo y es ncantador y cariñoso. La mejor parte de Fabio es que puede observar y hablar con la naturaleza y admirar su belleza. Encuentra felicidad y belleza en todo. Pero también se enfadó al ver lo que había hecho la avalancha y se quedó un rato allí riñendo a la montaña. Es simplemente admirable, es alguien con quien puedes ser tú mismo al 100%.

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A veces intentas congelar algunas imágenes en tu mente, sólo para poder calmarte y seguir adelante. En ese momento lo intentaba hacer con recuerdos idealizados de Langtang y su gente. Pero esas imágenes ideales se derritieron una vez que pasé sobre las rocas y las casas destruidas. Muchos de los supervivientes del terremoto que iba cruzando han perdido el encanto de su sonrisa. Vi mi casa y no reconocí si este era el lugar donde sentía los cálidos abrazos de mi madre. Y en ese momento me volví a romper al escuchar los sonidos alegres del pasado, las risas de cuando éramos niños en aquel lugar…

Llega un día que no sabes si amas de donde vienes o lo odias. Ahora me doy cuenta de que no es el lugar, eres tú mismo que no puedes soportar la pérdida de tus seres queridos. La gente nos consoló con palabras como “ser fuertes y seguir adelante”, pero cuando te pasa a ti mismo sientes un fuerte pellizco en tu corazón y simplemente no puedes seguir adelante.


DONACIONES

Me gustaría agradecer en nombre de LANGTANG DISASTER RELIEF FUND por creer en nosotros para servir de enlace entre la gran familia mundial y la gente de Langtang. Durante estos dos años hemos podido recaudar una suma en donaciones de 32.995 euros, de los cuales 1250€ se utilizaron para financiar las manualidades de las mujeres de Langtang durante su estancia en el campo de refugiados, y la cuota escolar de Urkeen Tamang, una chica de Langtang que perdió su sponsor a mitad de su último curso.

El 24 de febrero de 2017 pude entregar todas estas donaciones directamente a las 116 familias supervivientes de Langtang. Fue una coincidencia que la mayoría de las familias estaban en Kathmandú para celebrar Losar, el Año Nuevo Tibetano. Les informamos que estaríamos en el monasterio de Yellow Gumpa y allí entregamos a cada familia 250€. Cada uno podrá usar este dinero en lo que más necesiten y empezar el año con fuerza. Hay otros proyectos en los que invertir, pero entregar vuestra ayuda a cada familia era muy importante para mí. Quizás las fotos a continuación sean más explicativas de lo que vivimos durante este día feliz.

MUCHAS GRACIAS

Y sobretodo gracias a los sponsors que siguen ayudando a que los niños de Langtang tengan la vista puesta de nuevo en su futuro y esto a su vez da la oportunidad a los adultos de reconstruir sus vidas.

Esta vez he podido estar un mes y medio en Nepal. Me ha dado tiempo a hacer casi todo lo que quería hacer, y sobretodo a compartir tiempo con mi familia y con los amigos. He podido subir a Langtang, hablar tranquilamente con todo el mundo y enfrentarme de cara a la realidad. Siento que acaba un ciclo y comienza una nueva etapa. Ya no quiero hablar del terremoto ni de las perdidas. No me olvido de nada, pero quiero mi mirada optimista firme hacia el futuro.

Hemos conocido mucha gente buena durante estos dos años, se han creado muchos vínculos y sabemos que aunque cada uno sigue su propio camino, seguro que nos vamos a ir cruzando durante toda la vida.

Es genial ver que el turismo vuelve al área de Langtang. Langtang es un lugar hermoso y ya han demostrado que la tragedia queda atrás y que el resurgir de nuestro pueblo es una realidad. Si está planeando ir a Nepal por favor asegúrese de poner el valle de Langtang al principio de su lista. Serán siempre bienvenidos.

HASTA PRONTO, UN ABRAZO!

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